Educación para toda la vida

 
   

La educación latinoamericana necesita reinventarse. Un proyecto en Colombia propone nuevos tipos de oficios y profesiones que harán falta si se piensa en un futuro mejor para los países de la región.


Por Álvaro Montes

¿Cómo ven los científicos el tema de la educación para toda la vida, del que tanto se habla por estos días? ¿Nuestras universidades están preparando gente para los próximos veinte años? Le preguntamos a algunos expertos y encontramos que hay numerosas iniciativas en Latinoamérica que apuntan a la "reinvención" de los oficios y a la apropiación social de ciencia y tecnología como un camino para que la educación en el continente realmente contribuya en la búsqueda del desarrollo de nuestros países.

Un estudio reciente mostró que el 97 por ciento de los jóvenes colombianos sigue aspirando a estudiar carreras tradicionales, como derecho, ingeniería, economía o contabilidad. Nadie parece percatarse de las decenas de miles de abogados y economistas que pululan en el país sin nada que hacer. ¿Por qué no estudiar algo realmente nuevo y promisorio, como técnico en células madres, asesor de cosmocéuticos o consultor de relocalización? ¿Alguien tiene idea de qué cosa es eso?

Son los profesionales que nuestros países necesitan y no tienen. Cuando el ministerio colombiano de tecnologías de la información anunció la licitación para dotar a Colombia de un satélite propio, no existía ni un solo abogado especializado en derecho espacial que pudiera asesorar en el tema. Nohora Elizabeth Hoyos, directora del reconocido centro de ciencia y tecnología Maloka (una de las iniciativas de educación más interesantes en Latinoamérica), quiere solucionar este problema. “Los profesionales tienen que reinventarse, y los empresarios tienen que reinventar sus empresas si queremos llegar a algún lado”, afirma esta científica.

La estrategia esencial es la apropiación social de ciencia y tecnología, algo en lo que Maloka es líder desde hace una década. La ecuación que Hoyos propone es: aprendizaje + conocimiento + innovación. No se trata simplemente de generar puestos de trabajo aburridos y mal pagados, como hacen los “call centers”, sino de estimular el potencial creativo y el talento de los colombianos y eso ocurrirá cuando la población se interese por la ciencia y la tecnología. No es cuestión de adquirir tecnología y transferirla, sino de crearla. “Tenemos que ser una sociedad generadora de productos, no de servicios”, explica, para lo cual necesitaríamos una población con buena formación matemática, conocimientos científicos contextualizados y con una educación para la vida.

La idea de tal formación aplica no sólo para las capas intelectuales de la población, sino para todos los trabajadores. En Latinoamérica hay campesinos que están realizando tareas de fitomejoramiento e investigación agrícola sin recurrir a genetistas, sino apoyados en su propio espíritu experimentador y en la formación que han recibido, como ocurre en programas de innovación rural que ejecuta la Corporación PBA en Colombia. “Lo importante aquí es que sean ellos los que aprendan cómo investigar, cómo desarrollar y adaptar esas tecnologías existentes y cómo hacer un mejoramiento tecnológico para enfrentar los problemas de sus fincas” explica Santiago Perry, director de esta institución.

Experiencias similares se realizan en Cuba, a cargo del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas, en La Habana. El doctor Humberto Ríos, director del proyecto de fitomejoramiento participativo, ha ganado reconocimiento internacional por una iniciativa de mejoramiento de plantas en donde los agricultores tienen el rol protagónico. "Aquí los campesinos han llegado a desarrollar nuevas variedades, genéticamente reconocidas como tales, sólo con su propia experimentación", explica Ríos.

Maloka, en asocio con la alcaldía de Bogotá creó el programa Ubíkate (www.ubikate.gov.co), que ayuda a la orientación ocupacional de la ciudadanía. Nohora Hoyos opina que las carreras que el país necesita, de cara a una sociedad competitiva e innovadora, giran alrededor de biotecnología, nanotecnología y telecomunicaciones y asuntos ambientales.  Por lo pronto, las universidades ofrecen muy pocos programas que satisfagan la lista de 220 perfiles profesionales del futuro que el programa Ubíkate ha identificado.

Frases para recordar

Durante la entrevista con Nohora Elizabeth Hoyos, quedaron algunas ideas que no quiero dejar pasar:

"Perfiles profesionales más urgentes y estratégicos: "Al mas alto nivel en
telecomunicaciones, informática, biotecnología en salud y sector agropecuario. Le apostaría totalmente  a la biotecnología. También son estratégicos: agua y energía (energías renovables y sostenibles)"

"Necesitamos política de estado y no de gobierno, con desarrollo creciente, con recursos del más alto nivel y articulándolo con sectores estratégicos. Tendríamos que apostarle al campo."

"Nuestros jóvenes siguen en el mito de "voy a estudiar algo que no tenga matemáticas", es es supremamente grave. La matemática no es ciencia, pero la capacidad de pensamiento matemático de un país es directramente proporcional a su sindicadores de desarrollo."