Perú: Debate sobre Proyecto Educativo Nacional

El Foro Latinoamericano de Políticas Educativas (FLAPE) pone el dedo en la llaga de la educación peruana.

Flape (Boletín InfoNovedades) Después de que por primera vez en la historia del Perú se haya aprobado la aplicación del Proyecto Educativo Nacional (PEN) como política de Estado, hoy las carencias en torno a su ejecución se vuelven un factor preocupante para la comunidad educativa del país. El PEN constituye un ordenador de metas y objetivos para los próximos 15 años concertado en el marco del Consejo Nacional de Educación, espacio autónomo, plural y multidisciplinario integrado por diversas organizaciones sociales y actores del campo educativo.

A pesar de su oficialización en enero de 2007, aún está pendiente la prometida reforma integral y radical de la educación. Contrariamente, la administración actual se caracteriza por la ausencia de una estrategia capaz de enfrentar de manera seria, sostenida e integral los malos resultados educativos obtenidos en las evaluaciones nacionales e internacionales. El último informe comparado de la UNESCO destacó la brecha de aprendizajes entre niños de medios rurales y urbanos, revelando la profunda desigualdad que persiste en el país.

A esta situación se suman el tardío proceso de contratación de 40 mil docentes; acusaciones de corrupción y de inoperancia en la gestión institucional y pedagógica; y una apresurada y dificultosa aplicación del nuevo Diseño Curricular Nacional (DCN). Así como también, las malas condiciones de infraestructura de las instituciones escolares, sin servicios elementales y desprovistas de elementos mínimos para garantizar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Actualmente un conjunto de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas el Foro Educativo, denuncian esta realidad mediante el pronunciamiento por la educación peruana "Una mejor educación demanda cambios inmediatos en el gobierno y la sociedad". Tal como lo expresa el documento, esta situación sólo podrá revertirse transformando sustantivamente la organización y el accionar del Estado, otorgando particular protagonismo a las regiones y dando prioritaria atención a la primera infancia.

Desde el Foro Latinoamericano de Políticas Educativas (FLAPE) compartimos la idea de que este cambio requiere de una continua presión de la sociedad civil a los gobiernos de turno para reclamar una mayor transparencia en la toma de decisiones. Y ratificamos además que reconocer y defender a la educación como un bien público y un derecho humano fundamental resulta hoy una tarea ineludible para todos aquellos que luchamos por sociedades más justas e igualitarias.