Planificación y transparencia: un binomio clave para mejorar la gestión del presupuesto educativo
Lograr una buena gestión implica distribuir los recursos con más equidad y una buena programación de los mismos.
Gestión del presupuesto educativo: es un tema relevante y hay un programa de cooperación internacional de InWEnt en esta materia.Por Marita Orbegoso
Tutora Comunidad Presupuesto Educativo
Probablemente muchos de quienes siguen nuestro portal habrán escuchado hablar del concepto de planificación estratégica como una herramienta para administrar mejor los recursos de una institución. Estos recursos que pueden ser materiales, humanos o económicos, con el tiempo, se han visto confrontados por la urgencia de planificar tanto en el sector privado como público. Asimismo, la inclusión de mecanismos de transparencia y de participación ciudadana se asumen como puntos claves para mejorar el seguimiento de los gastos e inversiones, especialmente del sector público.
Ambos aspectos nos remiten al proyecto sobre “Gestión del Presupuesto Educativo”, producto del activo intercambio social e inter-gubernamental entre InWEnt y altos funcionarios de los ministerios de educación y finanzas de América Central. Los temas aludidos - de los cuales nos ocuparemos ahora-, han sido identificados como una necesidad de capacitación de los funcionarios públicos de nuestro continente ya que de ser bien llevadas, se podría repercutir en una gestión más eficiente de los recursos orientados a la educación. En otras palabras, se espera mejorar el desempeño de los funcionarios del estado e impactar en acciones que promuevan la erradicación de la pobreza, colocando los recursos en las zonas más necesitadas y orientarlos hacia una educación de calidad.
El valor de la planificación
Tanto en los encuentros presenciales de nuestro proyecto (Primer Componente: Diálogos Regionales), como en los cursos de formación nacional y regional (Segundo y Tercer Componente: Curso Nacional de Guatemala y Programa Regional de Formación, respectivamente), temas como la planificación a largo plazo y la elaboración de indicadores de impacto que visualicen una mejor medición de los resultados de una intervención, han estado presentes.
Si tomamos en cuenta los procesos de reforma y descentralización que ha vivido el sector educativo en Latinoamérica, la idea de planificar ha recorrido todos los estamentos posibles del sector educativo, desde la escuela (POI – Plan Operativo Institucional) hasta las distintas oficinas del Ministerio de Educación (POA – Plan Operativo Anual).
En los últimos años, como hemos visto en algunos artículos anteriores, la necesidad de planificar ha superado los límites temporales anuales para convertirse en una demanda por organizar el sector a largo plazo, a través de los denominados planes plurianuales, como suele hacerse en varios países del Primer Mundo. Por esta razón, y mucho más en el ámbito educativo, la planificación es un tema de agenda en cualquier programa de capacitación implementado en el sector público.
Un breve recorrido por el proceso de planificacion
Un aspecto importante para empezar a planificar en cualquier organización es el reconocimiento de ciertos pasos previos. Sin duda, una de las herramientas claves en todo proceso de planificación institucional, es el FODA ya que permite el reordenamiento de información y toma de decisiones (Curso Nacional de Capacitación de Guatemala, 2009)
FODA responde a las iniciales de cuatro palabras (Fortalezas – Oportunidades – Debilidades – Amenazas) que al combinarse, buscan identificar aspectos que benefician o dificultan el desarrollo organizacional y que deben considerarse para cumplir los objetivos que se quiere alcanzar. Las palabras se asocian al análisis de la situación (aspecto interno) y el ambiente (aspecto externo) en el que está funcionando un grupo u organización.
El siguiente cuadro puede dar una idea de lo que describo anteriormente:
Matriz FODA: responde a las iniciales de cuatro palabras (Fortalezas – Oportunidades – Debilidades – Amenazas) que al combinarse, buscan identificar aspectos que benefician o dificultan el desarrollo organizacional y que deben considerarse para cumplir los objetivos
Gracias al FODA, los participantes de los cursos del proyecto han podido identificar y compartir aspectos positivos y negativos de su trabajo que al desarrollarse en un mismo sector pero diferente contexto, ha resultado muy enriquecedor al momento de precisar medidas a tomar para resolver ciertos problemas.
Cabe destacar que esta herramienta de planificación no solo sirve a los propósitos de una institución. Es también un apoyo importante a la propia gestión personal, sobre todo cuando nos encontramos ante un dilema que exige de nuestra mayor concentración y claridad para tomar una decisión.
Es importante entonces, intentar sacar provecho de las oportunidades y fortalezas así como identificar estrategias para enfrentar las debilidades y amenazas. Luego, podríamos detenernos en otros aspectos técnicos como la dentificación de sinergias y la revisión de la visión y misión institucional pero este espacio no permite ir al detalle.
Luego se definen los objetivos que en el sector educativo pueden entrar en diversas taxonomías. Baste saber que los objetivos deberían refeljar lo que se quiere lograr en consonancia con las visión y misión de la institución.
Finalmente, estos pasos ayudarán a hacer más factible la organización de actividades y su expresión en un cronograma.
La transparencia y la participación ciudadana para una gobernabilidad democrática
Otro aspecto importante en los encuentros realizados hasta el momento ha sido sin duda el referido a las acciones de fiscalización existentes en los países centroamericanos. Este tema nos conduce al siguiente aspecto que motivó la pasantía regional del 2009: la transparencia y rendición de cuentas.
Centroamérica es una de las regiones que exhibe varios ejemplos de “buenas prácticas” por intentar hacer más participativa la gestión de los recursos del sector educativo. Quienes nos leen podrán pensar inmediatamente en programas como EDUCO (El Salvador), PRONADE (Guatemala), PROHECO (Honduras) o el Programa de Autonomía Escolar (Nicaragua). En todos los casos, el estado transfiere varios recursos a organizaciones comunales – sobre todo en zonas rurales - o de padres de familia para administrar dineros públicos teniendo ciertas atribuciones para contratar o despedir maestros o velar por la infraestructura escolar (Estas iniciativas iniciadas por la sociedad civil en contextos de conflicto armado, lograron captar la atención del estado y hoy en día se han constituido en programas que siguen funcionando, no excentos de problemas.
Ciertamente, la posibilidad de incorporar a más actores en la elaboración, ejecución y monitoreo del presupuesto ha facilitado la priorización de gastos del presupuesto. De este modo, empieza a hablar se de una nueva gobernabilidad que exige una mejor preparación de los funcionarios y la capacidad de poder ofrecer una información, de forma oportuna, completa y veraz. Igualmente, los nuevos actores que ejecutan el presupuesto requieren de un acomapañamiento mayor para poder ejercer estas responsabiliades en forma más eficiente.
La fiscalización de los ciudadanos ayudará entonces a hacer de los presupuestos, algo más cercano y vivo en las distintas comunidades. Aquí aparece otro concepto, el de “transparencia fiscal”. Este puede entenderse como: “mantener la apertura al público respecto de la estructura y las funciones del gobierno, las intenciones de la política fiscal, las cuentas del sector público y las proyecciones fiscales” (II Diálogo Regional, 2009). Hablamos entonces de un deber público, el rendir cuentas a los ciudadanos y hacerse responsables de los resultados de sus acciones, tanto en cuanto al manejo financiero como operativo, o del cumplimiento de los objetivos de las políticas públicas explicitadas en los planes de gobierno.
Cuando hacemos esta conexión, es más fácil entender la necesidad de defender el derecho a la información de los ciudadanos. Este es un derecho que nos da poder de decisión y la posibilidad de responder a intereses de la comunidad y no solo de pequeños grupos. Esto no será posible si no se cumplen condiciones básicas como: a) la voluntad política y las disposiciones administrativas y legales que faciliten a la población una información veraz y b) una ciudadanía educada e independiente que pueda procesar/digerir la información recibida y evitar la manipulación.
Aquí puede ser importante compartir algunos puntos de reflexión vertidos por nuestros participantes en la última Pasantía Regional en Costa Rica (Noviembre,2009):
• institucionalización de los mecanismos de consulta a la ciudadanía como es el caso de El Salvador y capacitar a los actores que inciden en la opinión pública.
• Capacitación a diferentes sectores de la población en cuanto al manejo de información y su interpretación, pero con especial énfasis en los medios de comunicación y los espacios generadores de opinión.
• Coordinaciones o alianzas permanentes con ONGs, y sector privado que pudieran trabajar en el tema, especialmente instituciones especializadas en materia presupuestaria, ya que debería contribuirse con el gobierno en acciones de capacitación. También s epropueso la creación de un observatorio ciudadano.
• Facilitación de información financiera a través de algunos mecanismos como : a) Referendum, cabildos, mesas redondas; b) la publicación de los presupuestos en periódicos u otros medios en forma sencilla semestralmente y c) la difusión de los medios de divulgación de los presupuestos.
Finalmente, queda claro que no basta una buena planificación del sistema educativo para hacer una buena gestión de los fondos como tampoco basta solo un sistema de rendición de cuentas para conseguir el mismo objetivo. Lograr una buena gestión implica distribuir los recursos con más equidad y una buena programación de los mismos – siguiendo los resultados en términos financieros y operativos – y al mismo tiempo, dar cuenta de cómo y por qué se han gastado tales fondos. Generar las condiciones para tener un diálogo entre los distintos actores que son afectados por ciertas decisiones de política – políticos, personal administrativo, maestros/as, padres /madres y estudiantes – puede ayudar a enfrentar mejor el desorden y una mala alocación de recursos. Allí está el reto y la responsabilidad de muchos de nosotros.
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