Educación Sexual

Educación Sexual

El contenido de la educación en sexualidad está íntimamente unido a la generación y desarrollo de la vida humana, al nacimiento y la construcción de la persona, a los fundamentos éticos de la cultura, y a la historia social y creatividad cultural de la comunidad. Esto plantea la necesidad de considerar la dimensión de la sexualidad en la educación formal. El conocimiento por sí solo no es suficiente para poder lograr una conducta sexual adecuada que sea de un desarrollo pleno, de autocuidado y cuidado por el otro. Los programas que principalmente se basan en brindar información sobre preceptos morales y sexuales -cómo funciona el sistema sexual del cuerpo, qué es lo que los jóvenes deben y no deben hacer- han fallado. Sin embargo, los programas cuyo enfoque principal es ayudar a los jóvenes a cambiar su conducta -usando la dramatización, los juegos y los ejercicios que refuercen su habilidad al socializar- estos sí han mostrado señales de efectividad. En consecuencia, es un objetivo relevante propiciar que la educación en materia de sexualidad sea incorporada de manera consciente en los procesos educativos. Iremos desarrollando los diversos subtemas acorde a las necesidades de actualización de conocimientos y perfeccionamiento que requieran los docentes.
Los subejes por tratar comprenden el desarrollo sexual, las enfermedades de transmisión sexual y la sexualidad desde una visión bio-psico-socioafectiva.

Desarrollo Sexual:

La sexualidad nace con el ser humano y le acompaña durante toda su vida. Empieza con el comportamiento natural e instintivo del bebé que se toca los genitales y continúa con el exploratorio juego de médicos y enfermeras de los niños. En la pubertad, se despierta activamente la sexualidad para recorrer un camino de aprendizaje y experimentación llamado adolescencia y que desembocará en la madurez sexual. En un primer módulo, se debe dar una mirada psicoclínica del desarrollo sexual en las personas: a modo de actualización y más allá de una perspectiva biológica del aparato reproductor sexual, es necesario comprender cómo el desarrollo sexual no puede ni debe ser visto como un apéndice del crecimiento humano, sino como parte integral del mismo.

Enfermedades de Transmisión Sexual:

Las transformaciones culturales y sociales observadas en las últimas décadas, en lo que se refiere al comportamiento sexual de los jóvenes y el desarrollo de una mayor liberalización de las relaciones entre los géneros, provoca hoy día la emergencia de nuevos factores de riesgo asociados a las particularidades de la sexualidad juvenil y de las posibilidades de adquirir y/o transmitir el VIH/SIDA y las ETS. A esto, se suma la baja respuesta y poca efectividad de las estrategias de prevención diseñadas hasta hoy, las mismas que están en relación con el aumento de conductas sexuales inseguras.

Docencia, la sexualidad desde una visión bio –psico- socio- afectiva:

En nuestra función docente, debemos dar un carácter integral a la educación en sexualidad. Esto significa que, más allá de la entrega de conocimientos biológicos sobre el aparato reproductor sexual, es necesario la entrega de un enfoque holístico, una visión integradora del desarrollo humano que incorpore el desarrollo psicológico, social y afectivo de los niños y niñas de nuestros países. También creemos que, ante este papel desempeñado por quienes asumen la responsabilidad educativa, es indispensable que ellos mismos resuelvan temas de su propia sexualidad.