Balance y reflexiones finales
Por Miguel Alzerreca (Bolivia)
Transcurrieron rápidamente las dos semanas en Alemania. Nuestro viaje a Berlín y Nürenberg parece ya distante; sin embargo, seguro estoy, quedará en nuestras memorias. Razones, muchas y variadas.
El conocer el contexto histórico, las particularidades del derecho junto a las características socio-políticas de la Alemania actual; las visitas a memoriales y lugares de memoria, enterándonos de problemáticas en reuniones y entrevistas con los responsables de diversas instituciones relacionadas; con audiovisuales, películas y sesiones de reflexión y análisis hicieron del evento algo singular… muy especial.
Y es que el programa “Contra el Olvido” se caracterizó por su dinámica y exigencia; haciendo posible que los estudiantes pudiésemos verificar “in situ” realidades y coyunturas a fin de que la “cultura del recuerdo”, como estrategia para no repetir errores y prácticas pasadas, mantenga viva la memoria; viabilizando intercambiar experiencias, asemejando realidades.
Reactualizando conocimientos y aprendiendo otros muchos pudimos empaparnos de realidades tan duras, en el tiempo casi incomprensibles; verificando, una vez más, la imperiosa necesidad de consolidar nuestros sistemas democráticos para apuntalar definitivamente el respeto y la plena vigencia de los derechos humanos, exigiendo la no impunidad y un no al olvido. Considerando, fundamentalmente, que nuestros países apenas están logrando -con esfuerzo y muchas dificultades- consolidar visiones de respeto de los derechos humanos de nuestras poblaciones que, mayoritariamente, son aún son vulnerables. Costó mucho recuperar la democracia; mucho en esfuerzo, en sufrimiento, demasiadas vidas. Debemos, asimilando las enseñanzas de la historia, preservarla.
El conocer, conocernos, compartir, transmitir y recibir fue en esas semanas punto alto. El relacionarse con nuestros instructores, orientadores y guías alemanes; el intercambiar visiones y problemáticas, pero también amistad y simpatía, entre compañeros de la Argentina, del Perú, Paraguay y Colombia, de Guatemala, el Salvador y Uruguay, junto a Chile y Bolivia fue gratificante.
El develar el pasado para conocer la magnitud del horror recuperando la memoria, como fuente de conocimiento, nos transmitió vivencias de pueblos, etnias, razas y, también, experiencias particulares diversas que deberían servir para generar una conciencia profunda del significado del “respeto por el otro”, por el diferente.
Atendiendo, siempre solícito, inquietudes y observaciones de tantas y tan variadas interrogantes nuestras se destacó en el empeño Rainer, con profesionalidad, y amplios y adecuados conocimientos; con simpatía y honestidad ética. Como lo hizo Manuel, con entrega y predisposición. Como lo hicieron, permanentemente, Michaela, Babette, Anne, Mijael,
Estela y Rolf siempre traduciendo, ayudando, explicando, facilitando. Como colaboraron los compañeros del Centro de Derechos Humanos de Nürenberg, Chirstine, y Brigitte. Como lo hizo, en la última jornada, Ingrid, jefa de la División de Educación InWent. Gran parte verificado en video, por los ojos de Laura y Lisa, como camarógrafas que nos seguían los pasos.
Con espíritu constructivo, todos aportando para el éxito del evento, sin escatimar esfuerzos. Todos, junto a los estudiantes latinoamericanos, tratando de interpretar y comprender políticas públicas del pasado para proyectarlas en ideas para políticas de entendimiento, concertación, paz y diálogo en el presente y futuro de nuestras concretas realidades.
A todos ellos un GRACIAS, con mayúsculas…y ¡negrilla!
Agradecer, por supuesto, a las autoridades y funcionarios responsables que con amabilidad y buena predisposición atendieron nuestros requerimientos en las visitas realizadas tanto en Berlín, capital del Reich, y hoy capital de la única Alemania y en Nürenberg, la ciudad más alemana de Alemania, según algún alcalde de la época, y hoy la ciudad de la paz y de los derechos humanos.
Y, claro, a los organizadores del encuentro. Al Estado alemán, y a su Ministerio de Relaciones Exteriores, a InWent y al Centro de Derechos Humanos de Nürenberg.
Como en cualquier propuesta edu-comunicativa, por supuesto, faltaron determinadas visiones, comportamientos y actitudes respecto de las amplias problemáticas planteadas. Carencias comprensibles e inevitables que, sin embargo, no le restaron brillo ni mérito al evento. Muy por el contrario, son prueba del nivel alcanzado en las discusiones, debates y consultas.
Recuperar la “memoria colectiva” posibilitará alejar los peligros de repetir en los Estados modernos y en nuestras sociedades la implementación de políticas de Estado de discriminación, racismo e intolerancia.
Todas estas razones, como irrebatibles argumentos, dieron un sentido de utilidad a nuestra permanencia en Alemania. Dieron certidumbre de que lo aprendido será utilizado en beneficio de la plenitud del derecho y el acceso a la justicia; valorizando, por sobre cualquier consideración, la dignidad humana y su libertad.
Haciendo memoria
Solo quería recordar que el grupo Informationsstelle Perú e.V. de Alemania también se benefició con esta visita. Tuvimos la suerte de organizar un conversatorio con la presencia de Iris Jave (Perú) para darnos a conocer los pormenores y avances del museo de la memoria de Lima. Esto no hubiera sido posible sin el proyecto "Contra el Olvido". Esperamos que esta experiencia enriquecedora nos ayude a mantener el contacto a la distancia y hacer los nexos Norte-Sur más vitales.
Feliz regreso a sus países!!