El Campo Zeppelin

Miércoles 7 de Octubre
Por Ana Deisy García

La agenda nos programaba para la visita al “Reichsparteitagsgelände” o Campo Zeppelin y al Centro de Documentación y nos dirigimos a abordar el tranvía en compañía de un hermoso día.

Al llegar nos encontramos con una mole por la que Rainer nos preguntó cuánto calculábamos que medía: 20, 30…40, 40, 40… decíamos. Efectivamente 40 metros. qué cosa tan grande!

La entrada al edificio nos recibió con la combinación de la arquitectura antigua y la nueva, las cuales intencionalmente no se juntan. De ahí comenzamos a explorar con la ayuda de las audio guías que afortunadamente tenían traducción al español.

Nos dejamos envolver por la historia. En este lugar se hace un recuento de lo que fue el nacional socialismo. Nazismo por todos lados. Contextualiza desde el surgimiento del partido, pasando por eventos de relevancia como el incendio del Reichtag, los primeros campos de concentración, la resistencia de algunos grupos y exterminio de los mismos, la quema de libros, el exterminio de las organizaciones como los comunistas, el SPD, la aparición del Frente Alemán del Trabajo (DAS), etc. La exposición también da cuenta de cómo Hitler también tenía un carácter mitológico y cómo la ciudad de Nuremberg se convirtió en la ciudad de las concentraciones del partido.

Impresionante, cuestionante. El cuerpo así lo siente.

Fuimos conducidos por Eckman, del Centro de Documentación, a subir un montón de gradas y gradas. Debíamos llegar a una parte muy alta. Eso fue recompensado, tuvimos una hermosa vista desde ahí que nos permitió contemplar la imponencia del edificio y ubicar desde ahí diversos puntos que estaban considerados para formar parte de ese complejo: el coliseo, el Campo Zepellin, la gran vía, etc. Disfrutamos ahí también del sol que este día brilló tan bonito.

Bajamos y bajamos y nos juntamos un momento para conversar un poco con Eckman (no se si así era el nombre, por lo menos, así me sonaba…). Ahí nos recordaba que debíamos tener presente que son 70 años que han pasado luego de los hechos; durante los primeros no estaba previsto realizar todo este trabajo y también recordar que la historia de la memoria en Alemania creó grandes controversias y algunos actos de violencia.

Las víctimas y sus asociaciones fueron las pioneras en este trabajo, después el gobierno. La mayoría de alemanes no participabas y los tribunales de Nuremberg no fueron vistos con importancia. Luego de una generación se abrió el debate público y luego de la reunificación se multiplicaron los esfuerzos para hacer memoria.

Hasta los anos 80’s la visión de estos edificios era ahistórica, sin razón, así que trataron de dinamitarlos, pues había proyecto de hacer una estación central, se pensaba también un estadio y hasta los alpinistas lo reclamaban para hacer su entrenamiento.

Luego de un proceso de reflexión, en 1996, se toma la decisión de crear el Centro de Documentación.

Con la conversa tan interesante, se llegó la hora de comer. Comimos y bebimos delicioso en un día delicioso.

Caminamos a la orilla del lago, de ahí divisábamos también la inmensidad del coliseo. Llegamos al Campo Zepellin. Simplemente impresionante y no necesariamente por su belleza. Monumentos ideados para hacer culto a la megalomanía, si se lo puede llamar así, también tenían como fin, en medio de semejantes dimensiones, hacer sentir nada a quien estuviera sola o solo. Se era alguien (o algo) si estabas en medio de la multitud y rindiendo culto al Fürer. Desde ahí también alguna vez dio un concierto Bob Dylan… Qué habrás sentido, Bob?

También caminamos por la gran vía. 2 kilómetros para los desfiles… increíble!

Terminamos nuestra caminata entrando por fin al coliseo. Yo esperaba ver salir a los leones de algún lado… uy!

Ahora, a tomarnos un cafecito, recoger nuestras cositas y con tanta intensidad de las emociones, nos encaminamos al hotel.
Ana Deisy García

Gracias por compartir

Al leer se perciben muchas emociones! Gracias viajeros y viajeras por compartir esta experiencia.