Segunda jornada
28 de Septiembre
Por Mariella Pinto y Fernando Carvallo
El grupo de 17 latinoamericanos acompañados por Rainer Huhle se trasladó en metro desde el hotel Citadines (1, Olivaer Platz) hasta la sede de la Cámara de Diputados (Bundestag) que suele denominarse con el nombre tradicional de “Reichstag”. Los visitantes coincidimos en admirar la arquitectura, en particular la cúpula de vidrio (símbolo de transparencia), que permite visitar el edificio y gozar de una amplia vista sobre la ciudad y sus bosques sin perturbar el trabajo de los legisladores. Resultó una sorpresa descubrir que pese a que el parlamento alemán no figura entre los más antiguos del mundo, se ha convertido en el más visitado, recibiendo un promedio de 500,000 personas por año.
En la explanada del “Reichstag” visitamos el monumento erigido en memoria de los parlamentarios perseguidos y asesinados en campos de concentración durante el régimen nacional-socialista.
Visitamos también el fragmento de muro en ladrillo rojo, donado por Polonia, símbolo de la inspiración ofrecida a la democratización alemana por el movimiento sindical polaco, Solidaridad. Asimismo, contemplamos el monumento en construcción que deberá dignificar la memoria de los gitanos, víctimas del genocidio nazi.
Nos detuvimos delante del muro de vidrio en el que han sido grabados los artículos consagrados a los Derechos Fundamentales en la Ley Fundamental de la República Federal Alemana, aprobada en 1949.
El almuerzo se llevó a cabo en un restaurante decorado con fotos de actores norteamericanos (H. Bogart, J. Dean, etc.), en el que Manuel Góngora comentó aspectos de los monumentos visitados e introdujo temas de Derecho Constitucional Comparado entre Estados Unidos, Alemania y algunos países latinoamericanos que sirvieron como introducción para el intercambio de ideas que bajo su conducción tuvo lugar durante la tarde.
La sesión de la tarde se inició a la 1:30 con la proyección de un diaporama sobre la historia de Alemania (desde el Imperio Carolingio) y un reportaje realizado en 1999 sobre la caída del muro de Berlín, producida diez años antes.
A continuación, el responsable de América Latina y el Caribe en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Embajador Bernard Graf von Waldersee, nos dio la bienvenida y subrayó la importancia de la defensa de los Derechos Humanos en la política exterior de su país. Afirmó que a ella corresponde una “Cultura de la memoria histórica”, lo que en Alemania supuso asumir la gravedad de los crímenes y las injusticias cometidos bajo la dictadura nacional-socialista. La Cultura de la memoria permite reconocer a las víctimas, favorecer la justicia y prevenir que los horrores del pasado no se vuelvan a repetir. “Aprendimos a vivir con nuestra memoria”, concluyó, sosteniendo que cada país debe encontrar su propio camino hacia la reconciliación.
La última intervención estuvo a cargo de Rainer Huhle en torno al tema “Políticas del pasado en Alemania”. Apoyado sobre una rica selección de imágenes de placas, monumentos y otras manifestaciones memoriales, Huhle puso un énfasis particular en la evolución de la percepción alemana del período nacional-socialista (1933-1945). Combinando recuerdos personales, bibliografías (Hanna Arendt) y hechos políticos (el juicio de Nuremberg, el período de desnazificación, la ejecución de Adolf Eichmann, la acción del juez Fritz Bauer, la pieza de Peter Weiss sobre Auschwitz, el debate sobre la prescripción judicial, etc.) Huhle explicó con sutileza el proceso vivido por los diferentes actores de la sociedad alemana. La postguerra se complica particularmente a partir de la división de Alemania a lo largo de la guerra fría, lo que llevó a un conflicto de memorias entre los dos Estados alemanes. Reiner Huhle explicó que a partir de la Reunificación Alemana (1989-1990) ha sido posible elaborar manifestaciones memoriales que incluyan a todas las víctimas, sin vaciar la Memoria de su contenido político e interpretativo. Huhle insistió en que los monumentos deben aportar algo más que “sólo sufrimiento y duelo”.
Su exposición incluyó iniciativas memoriales registradas durante los últimos años: el tren de la memoria, buses grises, héroes civiles anónimos, actos de resistencia civil, “adoquines” recordatorios de víctimas (“piedras para tropezarse” de Gunther Demnig), entre otros.
Reiner Huhle sostuvo que en su actividad de Educación para los Derechos Humanos ha optado por no difundir fotos en las que se muestren directamente cadáveres, prefiriendo las imágenes transformadas por el arte.
El conjunto de la jornada, intensa y variada, trasmitió a los participantes experiencias concretas y conceptos relativos a la importancia de la Memoria histórica y las variaciones que ella adopta según las características de cada sociedad.