Aprendizajes en contextos de violencia
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La mayor parte de la población salvadoreña aprende en contextos de violencia. Esto se debe a la alta incidencia del fenómeno a escala nacional y regional. De ahí que resulta dramática la situación que enfrentan las y los jóvenes en los centros educativos, sobre todo en el sector público. Prueba de ello es que los homicidios se han duplicado con relación al año anterior, las extorsiones están a la orden del día, al tiempo que las amenazas, el miedo y la zozobra acechan a las familias.
Por Felipe Rivas Villatoro
Ante ese panorama, la violencia extrema está generando una escala y una cultura de violencia en el interior de los centros educativos, afectando la asistencia escolar, los rendimientos, la convivencia, el marco de valores, la calidad educativa y de vida en su conjunto.
La ausencia de una investigación profunda del fenómeno, la débil institucionalidad y la insuficiencia de programas preventivos con amplia inversión social en los factores de riesgo impiden identificar estrategias integrales que transformen la realidad.
En 2008, la tasa de homicidios en el país era de 55 por cada 100,000 habitantes, a razón de 10 homicidios diarios. En 2010, este número pasó a 64.4 por cada 100,000 habitantes, cifra que es considerada como epidemia por la OMS.
El fenómeno es complejo y multicausal, lo que implica que la intervención del Estado debería considerar una estrategia integral con diversos procesos que aseguren una amplia participación de todos los sectores, un compromiso de nación y una nueva institucionalidad, donde un imperativo es aumentar la inversión social orientada a la familia que se encuentra en condiciones de vulnerabilidad y exclusión social.
No basta dejar en manos de las autoridades la solución de la problemática actual.
La comunidad educativa deberá asumir un rol activo y contribuir a revertir la tendencia a través de redes de aprendizaje, el diálogo de saberes y acciones coherentes desde lo local. Pero también exigir el rol del gobierno municipal y nacional para gestar un proceso irreversible de seguridad educativa, ya que son los llamados a gestar el liderazgo necesario.
Los factores históricos asociados a la violencia siguen siendo de orden político, económico y social. Principalmente son estructurales: inequidad, desigualdad, pobreza, desempleo, hacinamiento, desnutrición y el deterioro de la familia. Además, el crecimiento de la violencia y la criminalidad se adjudica a la expansión del crimen organizado, el tráfico de drogas, armas y personas, así como a la proliferación de las pandillas juveniles.
Los países que ha tenido éxito acompañan las medidas represivas al crimen organizado con una respuesta estructural preventiva de inversión orientada a la población en riesgo y vulnerables, desde un modelo de desarrollo sustentable y un compromiso de vida.
Son procesos educativos multidimensionales, psicosociales, económicos y sociales, que recuperan el espacio público e invierten en él, como espacios de convivencia de una cultura de paz, gestados en redes de aprendizaje y respuestas compartidas.
Actualmente existen programas preventivos promovidos por los diferentes sectores de sociedad civil y gobierno. Sin embargo, su alcance es limitado (0.4% del total de centros educativos) y se resiente la ausencia de Políticas de Estado, de programas integrales y de espacios inclusivos. Aunque en las definiciones resulta interesante que tanto la escuela de tiempo pleno como las recomendaciones de ENADE 2011 y la sociedad civil en su conjunto coinciden en diferentes estrategias y propuestas, no obstante, siguen fragmentadas.
Romper el círculo de la violencia implica responder estratégicamente, trabajar en un cambio cultural, deconstruir los aprendizajes de violencia y dar esperanza a la juventud y la sociedad: pasar de las promesas a las acciones.

Parece que es de Honduras
Felipe:
Leer este texto es leer la misma situación hondureña.
Felicidades por esa lectura panorámica de la violencia en estos países centroamericanos. Aquí en Honduras vivimos también esa historia.
Elizeth.
Y del resto de América Latina
En realidad parece de cualquiera de nuestros países de América Latina. Buena observación Elizeth