Educación y Desigualdad

¿La educación es en sí misma un medio  para la equidad social? En  el presente artículo intentamos dar respuesta a partir del reconocimiento de dos aspectos fundamentales: la naturaleza política de la educación y la apuesta homogénea de la propuesta educativa formal frente a la heterogeneidad de contextos y del público objetivo.               

Por Carmen Apaza Salcedo

Existe una tendencia dentro del sentido común de las sociedades modernas y posmodernas a ver a la educación como uno de los principales medios para la movilidad social. Este sentido común se apoya en un discurso de democratización y modernización que de la esfera política económica global se traslada a la esfera educativa, que sostiene que la educación debería promover la igualdad de oportunidades. Esto tiene que ver con un reconocimiento al logro individual frente a la antigua valoración del individuo en función a los rasgos adscritos como raza, género o condición económica.

Dentro de esta perspectiva se encuentran distintos teóricos modernos, por ejemplo Sorokin que afirma que “no existen obstáculos judiciales o religiosos para ascender o descender”  o Treiman que sostiene que el proceso de modernización da lugar a un cambio en el modo de asignación de los individuos dentro de la división del trabajo, ya que los procesos racionales de selección no dan cabida a la adscripción como criterio de asignación.

Actualmente se estaría estableciendo la meritocracia,  con la que a partir de estos procesos de modernización propone criterios racionales de selección que se basan en el logro individual de cada persona; así las posibilidades de movilidad social del individuo estarán en función a sus habilidades técnicas obtenidas mediante su educación. Por esta razón será necesaria la expansión de los sistemas educacionales para permitir el acceso a esta, a la mayoría de la población.

Pero hay ciertos criterios que sería necesario señalar para poder analizar si realmente la relación entre educación y movilidad social es tan simple como suele afirmarse.

En primer lugar, habría que tomar en cuenta que un público objetivo de las propuestas educativas formales , no significa necesariamente un público homogéneo, sino mas bien uno heterogéneo marcado por diferencias culturales, socioeconómicas estructurales y con distintas opcionesen cuanto a considerar a la familia como capital social educativo.  Siendo un público segmentado,  una propuesta educativa formal homogénea obtendrá respuestas diferentes en un adolescente de sector urbano de clase media - con un seguimiento familiar a su labor escolar y con condiciones físicas y económicas favorables - que la de un adolescente de sector rural empobrecido y sin posibilidades de apoyo familiar a su labor escolar.

Si bien ha habido un avance en cuanto al reconocimiento de la importancia del acceso a la educación como garantía de movilidad social, lo cual ha tenido expresión en las políticas educativas expansivas por parte de los diferentes gobiernos, habría que reconocer también la intervención de ciertos factores en los resultados de la aplicación de la educación formal, que podrían generar que la educación sea una reproducción de desigualdad  o  que podrían estar limitando sus posibilidades. Es decir, que al no reconocer la existencia de estos factores sociales, culturales y económicos para el diseño de la política educativa institucional,  se estaría limitando las posibilidades de la educación como medio de movilidad social.

Otro de los factores que debe señalarse es el que existe una naturaleza política en el sistema educativo público, como afirma Henry Giroux. Esta naturaleza política es expresada a través de currículos  oficiales, que son legítimamente reconocidos y establecidos  por  la política educativa de los estados  y currículos ocultos, que son expresados por  los educadores en la práctica cotidiana del aula.

Así también, Henry Giroux señala que una de las escuelas de la nueva sociología de la educación, la pedagogía radical, sostiene que  esta no es como afirma el discurso moderno: el principal mecanismo para el desarrollo de un orden social, democrático e igualitario;  sino que mas bien las escuelas reproducen la lógica de la dominación y de la opresión en sus contenidos mediante sus enseñanzas y que esta tendencia se da a nivel global. Además, según los teóricos radicales, la organización y la metodología escolar  contribuían al aprendizaje de modelos autoritarios.

Sin embargo, para el autor estos teóricos han optado por un lenguaje de la crítica y no de la posibilidad, pero reconoce su aporte respecto a la pedagogía tradicional que señalaba el carácter apolítico de la educación formal pública.

Además, de acuerdo con el mismo autor, se estaría restando importancia al rol potencial del educador como intelectual público, que mediante su práctica cotidiana puede contribuir a una visión crítica  de los sistemas de desigualdad. La alternativa de Giroux plantea que las posibilidades de cambio podrían apoyarse en la autonomía de los docentes en su práctica cotidiana.

De esta manera,  Giroux sostiene que la educación en general se basa en que el conocimiento aprendido en la escuela es una representación particular de la cultura dominante y que se construye mediante un proceso selectivo de omisiones y reivindicaciones; es decir, los estados - mediante los currículos oficiales, legitimados a través de sus instituciones locales administradoras de la educación - están en capacidad de transmitir ciertos órdenes políticos, económicos y culturales, y promover determinadas expectativas en la población escolar.

Teniendo en cuenta estos referentes podemos afirmar que la escuela es uno de los primeros ámbitos de interrelación para los niños y adolescentes, pero es también un ámbito para la socialización política, lo que quiere decir que hay procesos que involucran contenidos teóricos que llevarán directamente al sujeto al aprendizaje de su rol y otros que aunque no estén directamente relacionados con la política, influirán en la conducta política del sujeto.

Podríamos concluir que es pertinente, sobre todo en sociedades como la nuestra, reconocer la intervención de los factores antes señalados: la heterogeneidad del público objetivo de la educación formal y la naturaleza política de la educación, en la medida que permiten establecer elementos de análisis para las políticas educativas institucionales.

Dependiendo de la incorporación de estos elementos en las políticas educativas, en función a realidades culturales y socioeconómicas particulares, podrían generarse nuevas posibilidades para la educación como medio de movilidad social o como medio de desigualdad social.

Comentario articulo educacion y desigualdad

Me parece que los docentes en la tradicionalidad "magistral" tienen una gran tarea por delante...y es la de informar, enseñar y preparar "mentes" abiertas y con una gran fuerza para generar ciudadanos criticos y propositivos. Solo de esta manera se puede transformar la educacion actual (pasiva, poco critica, memorizante y manteniendo el status quo)..por eso quien debe dar la pauta iniciar debe ser el "profesor/a" como la autoridad en el aula....pero generando ambientes participativos y propositivos en el estudiante.

Saludos

olman Mora
CR