Educar jugando, responsabilidad de los padres


 
   

¿Cuántos padres juegan con sus hijos hoy en día?¿Cuánto tiempo de juego invierten con sus hijos? El autor nos trae una profunda reflexión sobre el papel del juego en la vida familiar y en la educación de los hijos, desde una perspectiva sistémica.

Por Óscar Gutiérrez
Alumni ProCalidad; docente en la Universidad San Cirstóbal de Huamanga, Perú.

El futuro de la personalidad del ser humano es marcado en los primeros años de la infancia,  y es ahí donde nosotros, como padres, debemos trabajar y centrar la educación por la vía espontánea. “La educación es un hecho o fenómeno social existente en todo grupo humano”. Rossi, 2003: 38.

Planteamos algunas preguntas ¿Cuántos padres juegan con sus hijos hoy en día?¿Cuánto tiempo de juego invierten con sus hijos?¿Escuchan las inquietudes de sus hijos?.

No pretendemos plantear una forma “primitiva de educación” pero sí, el sólo hecho de pensar que el aprendizaje se puede dar en una “organización inteligente”, inmediatamente nos vuelve la mirada al aprendizaje de los animales, quienes juegan en sus manadas (juegos o peleas). Esta actividad lúdica permitirá en un futuro inmediato la supervivencia de su especie. Como plantea el padre de la etología Lorenz Konrad  “... que dichos patrones son tan importantes para la supervivencia del animal como sus características fisiológicas, y que ambos factores tenían un desarrollo evolutivo similar”.

Los padres como miembros responsables de la familia, de la organización o célula de la sociedad tienen la tarea directa de la educación de sus hijos.  La familia es una empresa con el mayor capital de la humanidad, los hijos. Visualizar las familias y convertirlas en “organizaciones inteligentes” es pues, dotarles de habilidad para responder y adaptarse a los cambios de un mundo creciente en complejidad, esperándose: un pensamiento sistémico, dominio personal, modelos mentales, construcción de una visión compartida y aprendizaje en equipo. (Senge, 1998:15-20)

Sin duda la educación es compleja; por una parte, no solo se instruye y educa por acción de la escuela; la familia desempeña un papel fundamental en la educación de sus hijos y la influencia que ejercen las organizaciones, organismos sociales y políticos e institucionales es de gran importancia. Aspecto notado en el viaje realizado a Helsinki (Finlandia), en la beca Pro Calidad educativa de InWent el 2009, en donde claramente pude observar la influencia de la sociedad en su conjunto en la educación de los jóvenes. Esto nos permite afirmar que la labor de los padres y sus relaciones interpersonales con sus hijos son  vitales para el desarrollo socio personal del ser humano.
 
Es necesario ver el juego como un elemento educativo que mejora la comunicación entre padres e hijos, relación importante en nuestra actual sociedad; en el que se compite deslealmente entre la formación que se pretende dar a los hijos en las instituciones educativas, contra la sociedad actual (disortogénesis) y medios de comunicación que sólo aliena la mente de nuestros hijos, obedeciendo a determinados intereses de países del norte.

Enfatizamos el poder del juego espontáneo de padres con los hijos, en la mejora de la comunicación familiar, de la expresión corporal, de la salud física, psicológica y social, y en los niveles de confianza entre ellos. “Podríamos aseverar que todos los seres humanos enviamos y recibimos mensajes corporales a través del gesto, el modo de movernos y las posturas que adoptamos, incluso aunque no seamos conscientes de ello. Los pensamientos, estados anímicos y emociones se hacen patentes mediante el lenguaje no verbal. La parte física y la parte psíquica están absolutamente entrelazadas, integradas en un todo. Los ejemplos más simples son los más fáciles de entender: la ternura hacia alguien provoca un gesto suave, o una determinada expresión del rostro, muy diferente al disgusto o la cólera. Todos los deseos, emociones e ideas se expresan corporalmente, así como las relaciones con los demás. Pero no sólo utilizamos “lo corporal” para manifestarnos: también lo hacemos con el espacio que empleamos, y con la musicalidad de nuestros gestos en diálogos silenciosos o verbales.”  Sicha 2000,14. Es en el juego, donde se observan las más sinceras y limpias expresiones de nuestros sentimientos personales y en donde se  puede observar a la persona en toda su integridad.

“El juego ha demostrado ser una valiosa experiencia de aprendizaje, en la actualidad se ha superado en gran medida la tendencia a considerar el juego como una inofensiva “perdida de tiempo” propia de la infancia. Se valora en cambio, la importancia de esta actividad para el sano desarrollo de la personalidad infantil”. Díaz, 2005.

Marisol Díaz señala que el juego es una actividad propia de ser humano y se presenta en todos los niños, aunque su contenido varíe de acuerdo a las influencias culturales y sociales. A esto se suma que nuestra especie mantiene la capacidad de jugar más allá de la infancia, como puede verse por ejemplo, en las actividades deportivas. Ella, establece criterios para responder a diferentes modos de entender el juego:
•    Produce  placer al sujeto que la realiza.
•    Interesa más la acción que el resultado.
•    La meta de la acción es el juego mismo y no el aprendizaje.
•    Prescinde de las limitaciones de la realidad.
•    Ejercita funciones o capacidades del sujeto.
•    Satisface necesidades afectivas del sujeto.
•    Crea una situación imaginaria.
•    La intención de jugar la diferencia de una actividad similar realizada como trabajo.

Es necesario entender que la formación de nuevas generaciones es la responsabilidad de todos aquellos que tengan influencia directa sobre los niños y jóvenes, por cuanto la formación moral y la disciplina implican consolidar el conjunto de reglas o normas que regulen el comportamiento y la actividad, y hacer que se conviertan en convicción profundamente arraigada, formando un sistema de ideas estables que ejerzan una influencia positiva en la transformación de la personalidad y en su autodirección. Por lo que recomendamos a todos los padres de familia, ejercer su acción educativa a través del juego espontáneo, y aprovechar su poder educativo para inculcar muchos aspectos positivos morales, éticos, sociales, culturales y políticos y contribuir  al proceso humanizante en una acción dinámica permanente.  Terminamos señalando que “el padre es el mejor arquitecto de la tierra, porque construye a sus hijos y les da la forma que él quiere” (Lucio Anneo Séneca). 

Notas


GONZALEZ M., Raúl    III Cuadernos de Psicología, Psicología del niño peruano.
 1 995    Primera edición. Lima. Edita Universidad de Lima.
ROSSI QUIROS, Elías Jesús Teoría de la Educación. PROPACEB Editora de
2003    Publicaciones S.R.L. Lima.
SCHINCA, Marta    Expresión Corporal (Técnicas y expresión del movimiento).
  2 000    Segunda edición. Barcelona. Editorial Praxis, S.A.
SENGE Meter M.    La quita Disciplina El arte y la práctica de la organización
 1998    abierta al aprendizaje. Primera edición mexicana. México. Ediciones Granica S.A.
www. Edunet.     Colombia aprende/Red del conocimiento: Artículo: El juego.
2005    Marisol Díaz A., Psicopedagoga y Educadora de Párvulos.