Leer es divertido
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Este proyecto surge a raíz de una problemática tanto a nivel nacional como institucional relacionada con la falta de hábitos de lectura en los estudiantes del nivel primario. Pero ¿Cómo hacer que los niños se apropien de la lectura? ¿Qué debemos hacer los maestros y los padres de familia para motivar a nuestros niños?
Por Oscar David Herrera
Becario del programa ProCalidad
Este proyecto surge a raíz de una problemática tanto a nivel nacional como institucional relacionada con la falta de hábitos de lectura en los estudiantes del nivel primario.
También nace de una admiración por la cultura alemana en lo referente a su amor por la lectura; inculcándola desde los primeros años de vida y perfeccionándola hasta la vejez; haciendo de este hábito más un placer que una obligación.
“Leer es Divertido“ ya que así como las personas pueden divertirse o relajarse a la hora de ver televisión, nadar, bailar, jugar, tocar algún instrumento, o cantar, también lo pueden lograr a la hora de leer un buen libro. Todo consiste en crear la condiciones ideales.
Pero ¿Cómo hacer que los niños se apropien de la lectura? ¿Qué debemos hacer los maestros y los padres de familia para motivar a nuestros niños?
La lectura es la llave maestra que abre la puerta a nuevos mundos: una historia, un acontecimiento, una biografía, un cuento, una canción etc. todo lo que nuestra imaginación haga realidad estará al alcance de nosotros con sólo abrir un libro, entonces demos la oportunidad a nuestros alumnos de que puedan ser parte de esos mundos.
Con este proyecto buscamos como principales objetivos capacitar al personal docente de la institución en estrategias metodológicas que estimulen el interés por la lectura en los alumnos, desarrollar en los niños competencias y estrategias para la lectura, despertando desde el nivel primario el interés por la lectura a través de diversas actividades motivadoras, involucrar a padres de familia y miembros de la comunidad como apoyo en actividades educativas para el desarrollo de la lectura y crear espacios de lectura para los niños.
Muchas de las estrategias utilizadas se basan en experiencias de maestros alemanes que las han aplicado con éxito para despertar el interés por la lectura en sus estudiantes haciendo aun más divertido el proceso educativo.
Teorizando un poco...
La escuela tiene entre sus objetivos esenciales enseñar a leer. Pero es igualmente importante que tenga como objetivo fomentar el gusto por la lectura. Sin embargo, a la vista de los datos conocidos, hacer lectores parece aun más costoso que enseñar a leer. Aunque se considera un objetivo escolar, podíamos decir que es un objetivo más bien difuso, con un desarrollo más impreciso que se concreta poco en acciones.
Quizás exista la creencia, incluso entre los profesores, de que hacerse lector en un hecho que se produce de manera espontánea, que una vez se sabe leer, se leerá. Incluso, es probable que algunos piensen que es un asunto que compete al ámbito familiar más que al escolar. Pero no es verdad que se desarrolle espontáneamente y aunque es cierto que la familia tiene un importante papel en la creación de hábitos lectores, la escuela lo tiene, al menos en igual medida.
Fomentar el gusto por la lectura es un objetivo ineludible, que consiste en crear hábitos que lleven a ocupar parte del tiempo de ocio leyendo. Incluso podríamos ser aún mas ambiciosos y buscar la calidad lectora, tanto técnica como estética. Según Docampo (2002) la aspiración debería ser la de producir una sucesiva mejora en los gustos literarios no sólo de un formato a otro, también de un género a otro, de una complejidad temática a otra, de una intensidad literaria a otra. La cuestión por tanto es mas complicada de lo que parece; de hecho, es bastante pretenciosa y no tenemos seguridad de que con determinadas estrategias, técnicas pedagógicas u otras artes podamos hacer que aumenten los lectores, sobre todo los niños lectores, pero no podemos, no debemos, renunciar a intentarlo.
Para empezar, no está tan claro por qué nos hacemos lectores, qué razones, que expectativas, qué guía e incluso qué casualidad nos llevó a buscar en los libros una manera de gozar. No sabemos por qué para algunos es un placer y para otros no, ni tan siquiera tenemos certeza sobre si se puede lograr “hacer lectores”, si se puede fomentar la lectura en estos tiempos de viejas y nuevas tecnologías. La lectura a la que se le atribuía un gran carácter formativo, que en otros tiempos gozaba de gran prestigio, signo de cierto nivel intelectual y hasta social, que era, sin duda, un medio de distracción interesante, hoy va decayendo en su desarrollo y compite con otros muchos medios como una forma de llenar el tiempo de ocio. Parece como si ese prestigio no fuera ya suficiente acicate para estimular, sobre todo entre los jóvenes, el deseo de ser lector.
Cuando nos hacemos la pregunta sobre cómo nos hicimos lectores, cómo nos aficionamos a la lectura, las respuestas suelen ser variadas: unos porque tenían padres lectores, otros por tener amigos que leían mucho o porque lo hacían personas a quienes admiraban; incluso los hay que tuvieron que hacer reposo por una enfermedad y esa situación les llevó a leer, en tiempos en que no había televisión. Pocas veces o tal vez nunca por imposición.
Quien no tiene oportunidad de conocer el interés que pueda tener la lectura nunca será lector. De hecho, en el estudio sobre hábitos lectores publicado en el boletín del CIDE se muestra que es más frecuente que sean lectores los hijos de padres universitarios que se supone que leen frecuentemente, que cuando desciende el nivel de estudios de estos; mientras que el nivel socioeconómico no parece tener tanta influencia.
Fernández Paz (2002) se hace la pregunta de si podemos inducir a que alguien sea lector y se contesta con cierta simplicidad: No hay secretos para despertar el gusto por la lectura, sólo hay que abrir un libro que contenga un texto poderoso y leer en alta voz. No se precisa nada más, todo es tan sencillo como beber agua.
Las cosas creo que no son tan sencillas, al menos para la inmensa mayoría, porque los datos que manejamos sobre los niveles de lectura en América Latina o España distan mucho de ser los ideales, y está fuera de duda que textos interesantes hay muchos y para los más diversos lectores. ¿Qué falla, entonces?
Quizá falta crear el gusto por la lectura, incitar a ella, animar a leer. Aunque también en este sentido hay quien piensa que los intentos de mediar para crear el gusto son estériles, que amar los libros es un hecho demasiado privado para inducirlo. Ante estos argumentos , se nos suscita la idea de que nada puede hacerse, y hasta podríamos pensar que ser lector es como un milagro, o casi como una especie de gracia que unos reciben y otros no y que, por ello, quizás nuestro papel como adultos se reduzca tan sólo a acercar textos, hacer asequible el mundo de la escritura, en la infancia y en la juventud, etapas, aún más la primera que la segunda, en que se crea la afición por la lectura. En definitiva, ser mediadores entre lo escrito y los potenciales lectores.
Puede que eso sea todo, pero eso no es poco ni tampoco fácil y requiere una importante reflexión y colaboración de muchas de las instancias implicadas.

Coincidencia con el contenido del texto
Conincido con el autor de que formentar el habito de la lectura es una acción ineludible que compete al binomio escuela -familia. Sin embargo creo que los factores que inciden de manera poco favorable con esta tarea se relacionan directamente con la herencia cultural, porque la gran mayoría de padres de familia y maestros dentro de las aulas, son producto de familias no lectoras, luego entonces difícilmente realizan prácticas lectoras con sus hijos y/o alumnos, en el sentido que implica contagiar el gusto por la lectura, desarrollando procesos de orden superior que le conduzcan a comprender lo que se lee.
En consecuencia, se desarrolla una manifestación de resistencia en los sujetos, quienes aún sabiendo que su participación ( con prácticas, tan sencillas como la lectura en voz alta) implica un insumo directo al largo proceso formativo del alumno, no lo hacen. Se atribuye entonces un factor más relacionado en forma directa con el valor de la responsabilidad, mismo que no se práctica en cuanto a la lectura se refiere.
MTRA. NEREIDA BARRERA CONTRERAS/ATP/JEFATURA DE SECTOR 18/EDUC. PRIMARIA, CD. MADERO, TAMAULIPAS.
Impulsar la lectura
Este es un paso importantísimo para facilitar el aprendizaje.
Muchas gracias Oscar
Interés por la lectura
como dices la lectura nos habre puertas y es importante fomentarlo, ya que al lograr esta capacidad se evidenciará no solo en lo académico sino en el desarrollo personal del alumnos logrando que sea más seguro de sus conocimientos y tenga otros intereses.